Capítulo 29: La cruda verdad que descubrí La tarde del día siguiente yo me muestro nerviosa e inaguantable. Yo tenía pensado el vestido que ponerme, pero ahora me miro al espejo y me veo horrible, es un vestido rojo, floreado, muy navideño e ideal para estas fechas, pero a una parte de mí no le gusta, siento que no tengo forma en el cuerpo, siento que lleva mucho escote y me siento muy vulgar. Quiero gritar. Me pongo otro y siento que es más cubierto, que no me favorece y a la vez que es mejor, más recatado con las mangas y el corte a las rodillas, no tanto escote pero sí uno bonito que me resalta un poco más. Tengo un caos en la cabeza. Quisiea fundir los dos vestido y usar los dos. —No es cierto —observa Dante, a mi espalda, mientras se coloca la camisa—. Estás tan bonita como sie

