Capítulo 48: Un mal entendido Se levanta con una sonrisa. Va vestido con un chaleco, una camisa blanca y unos vaqueros elegantes. ¿Pero qué carajos hace aquí? Lleva el pelo encantadoramente despeinado. Espera, ¿encantadoramente? ¡Me ha preparado una trampa! Rodea la mesa y se acerca a mí, aunque no intenta darme dos besos como la otra vez. —Estás muy guapa —observa, sin borrar la sonrisa. Miro de reojo al camarero, el cual parece que está esperando a que me siente. Sin embargo, lo que hago es alzar una mano hacia él en modo de amenaza. —Vale. Me marcho. Él abre mucho los ojos sin entender. Mira al camarero con un gesto de disculpa. Este se retira y él se me queda observando. —¿Qué dices? —¡Que tú eres un idiota! Me has traído aquí engañada. ¿Pero qué te has creído?, ¿que des

