Capítulo 21: llegué tarde —¿Qué día piensas en regresar? —me pregunta Holanda a través del teléfono. —Espero que nunca —digo acostada en el sofá sin querer hacer nada. —No digas tonterías —dice ella, con voz preocupada—. ¿De qué vas a vivir si no? —Pues intentaré dedicarme a escribir. En realidad es lo que estoy haciendo desde hace una semana, cuando pedí la baja laboral. Creo que el correo de Dante fue mucho para mí. Provocó que el terror acudiese a mí en forma de lobo sangriento y no me ha abandonado desde entonces. Pero no fue solo eso, sino también hablar con la chica con la que Luis estaba en el club. Y reencontrarme con los estúpidos recuerdos que no me abandonan. Necesitaba unas vacaciones y las pedí. Sin embargo, durante esta semana he descubierto que quizá no quiera regre

