Pasamos esa tarde en el centro comercial donde, según me comentó Aleskey, él compra toda su ropa. Es decir, que es cliente VIP, y por lo tanto, reconocido. Si quería alguna prueba de su real aceptación a lo que somos para él, el día de hoy no dejó lugar a dudas, pues con sus acciones abiertamente manifestadas, me dejó en claro lo que significamos en su vida. - Buenas tardes señor Sánchez –Le saluda con excesiva coquetería una dependienta de la primera de las tiendas en la cual ingresamos-, ¿en qué puedo ayudarle? - Buenas tardes señorita -Le contesta serio-, ellas son mi esposa y mi hija, atiéndalas como se lo merecen por favor –Le exige haciéndose a un lado para dejarnos pasar-. Ver el rostro de la chica cuando Aleskey dejó ver que no venía solo fue de grabarlo, y más cua

