Mike -No puedo creer que después de lo que hizo hayas invitado ese hombre a nuestra casa- le reprocho una muy indignada Linda mientras se sacaba el maquillaje, en su mesita con espejo. Estaban en su habitación, ella tenía un vestido de dormir de raso lago que marcaba su figura..A pesar de haber tenido 9 embarazos su cuerpo prácticamente no tenía marcas. Era la misma mujer estilizada y con clase que lo veía altivamente en los rodeos de su juventud. Su cabello rubio lacio ahora lo llevaba por los hombros y sus ojos, gris azulado como los de su hijo Tony que cambiaban de color según su estado de ánimo, en este momento estaban de color gris carbón lo que denotaba su sentir actual. Aún después de todos esos años juntos lo mantenía caliente como el primer día. Puso sus manos en sus hombros.

