*Samantha* Sus labios son suaves, carnosos y calientes, pero se hace un nudo en mi pecho que sube hasta mi garganta cuando me doy cuenta de que no me sigue el beso. Me separo lentamente para que no sienta los fuertes latidos de mi corazón. Sin mirarlo a los ojos, dudo poder ocultar lo roja que se ha puesto mi cara. -Lo siento – balbuceo al borde del llanto. Salgo corriendo a todo lo que dan mis piernas, que es bastante gracias a la gimnasia. Apenas llego a la parada de autobús, llega uno rápidamente, así que lo tomo sin importar a donde vaya. Termino entre la multitud, resaltado por mi uniforme, con el que llamo la atención de muchos hombres, pero es en lo que menos pienso ahora. ¿Cómo pude humillarme así? Ser tan zorra y ofrecida, besarlo sin saber lo que sentía por mí. Estaba muy equ

