*Leonard* Espero pacientemente a que se hagan las siete de la mañana para ir a la casa de Samantha. Tenía intención de ir a las doce de la noche, pero no quería tener que discutir con Alan a esa hora, y mucho menos despertar a mi gatita de su letargo. Así que ahora me dirijo a su casa, manejando el auto que voy a regalarle por su cumpleaños. Al llegar, le coloco el moño color dorado en el capó y busco mi celular para avisarle que estoy aquí. Yo: “Buenos días, Gatita. ¿Puedes salir a la entrada un segundo? Ya le expliqué a Alan que voy a regalarle un auto a Samantha, lo cual tomó bastante bien, le pareció una idea increíble, pero con la condición de que su esposa no lo supiera, por lo que mi gatita no tendrá problemas en explicar la procedencia del vehículo, siempre y cuando su madr

