Verlos a él y ella juntos era repugnante. Como predecía, para un playboy con la experiencia de Kavinsky no fue nada complicado besar a Lindy, ni le fue muy difícil repetirlo. Varias veces. Por alguna extraña razón era un castigo. Era como si se me quemaran los ojos con ver como se desvestían con la mirada descaradamente. No tenían ningún tipo de reparo, ellos estaban pegados como lapas en el parque, el centro comercial, la escuela... en todos lados. Desde hace días, estaba prácticamente a nada de gritarles que se consigan un cubículo en un baño. Ellos juegan con fuego al tratarse de mi paciencia, como lo hacen justo ahora. Para no perder la costumbre, Lindy está ubicada en el regazo de Kieran, en la mesa de los populares, exhibiéndose como una atracción de circo. Si comienzan a besuquea

