Veintisiete

2638 Palabras

—Te extrañé. —La chica frente a mí me abraza con la misma fuerza descomunal con la que yo lo hago. —Sí, estos... diez días sin ti han sido difíciles, Jen —mi sarcasmo queda amortiguado por su cabello. —Ambas sabemos que también me extrañaste, Tess, no hace falta ocultarlo. —Sí, claro. Luego del drama de nuestro reencuentro dejamos el porche de la casa de mi amiga atrás y nos adentramos en esta. Jen carga mi bolsa de dormir mientras yo acarreo mi mochila llena de comida, mi piyama, mi peine y cepillo de dientes, el cargador del teléfono y maquillaje. Tener una piyamada es parecido a mudarte a la casa de tu amiga unas horas. Pasar la noche allí, empacar y volver con la mitad del millón de cosas que llevaste porque te las olvidaste en la casa de la misma es a lo que se resumen las nuestra

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