Muerdo la tostada que tengo en mi plato. Está calentita, tiene ese olor a pan recién horneado... simplemente exquisito. Le doy un sorbo a mi jugo de naranja. —¿Qué? —No debería abrir la boca, considerando que la tengo llena de comida, pero Gale lleva un largo rato escrutándome y está logrando ponerme nerviosa. —¿Desde cuándo tú y Kavinsky...? —Deja la pregunta sin terminar. Limpio mi boca con mi brazo. —Oh. Ya sé a donde va esto. —Chasqueo los dedos—. Se trata de jugar al hermanito celoso. Si quieres hazlo, aunque no comprendo porqué ahora, nunca has sido muy sobreprotector. Me levanto de mi lugar en la mesa, mi hermano me sigue hasta la sala. —Soy tu hermano. —Elevo la cejas, no hemos hablado por diez minutos y él ya está jugando la "carta del hermano"—. Debiste contarme que estabas

