Capitulo 6

1104 Palabras
Emma Mark. —Está bien –Asentí triste mientras ella me ayudaba a cambiarme, quitando mi ropa como una madre a una niña de 3 años. (...) Pase el día con ella y bajamos hacia los salones a pasear, comimos juntas y ella me leía historias viejas de libros de fantasía para distraerme lo cual hacia que pareciera que era una nana cuidándome y para nada que estaba secuestrada, ni por poco parecía eso. En breves momentos llegó a distraerme de su voz y pienso. No debí ir al local con Eva esa tarde, nada esto estaría pasando, no estaría con en las garras de este hombre y seguiría con mi vida normal, si mi vida seguiría normal mi mayor preocupación serían los exámenes y no si un loco me matara al final del día. —¡Ya llegue! –Mi alma salió de mi cuerpo al escuchar esa voz, nana se dio cuenta y agarro mi mano dándole un pequeño apretón como queriendo decir se fuerte. —Aquí estamos hijo –Le dijo para informarle nuestra ubicación, soltamos un suspiro y segundos después apareció él, miro a nana y luego a mí, esa sonrisa maliciosa se hizo presente en sus labios, se acercó a nana y deposito un cariñoso beso en su frente, se acercó a mí y yo estaba temblando, se agacho a mi altura y deposito un beso en mis labios sin despegar esa sonrisa que me aterra y es causante de mis pesadillas. —¿Te portaste bien? –Abrí mis labios para responder pero las palabras no salían, estaba muy asustada. —Si hijo –Hablo nana salvándome y él volteo a mirarla con mirada sospechosa –Pasamos el día juntas como ordenaste y se portó muy bien, hasta excelente diría yo –Despego su vista de ella para verme a mí. —Me alegro mucho mi vida –Intento tocarme pero por inercia me aleje de su mano, esto lo hizo enojar y recibí una cachetada más fuerte que la de la mañana. —¡¿Qué te dije de alejarte de mí, mi amor?! –Grito. —¡Hijo, por dios! –Pronuncio nana con un evidente tono de preocupación. —¡Nana, no te metas! –Grito otra vez y me miro furioso. —L-lo siento... -Es lo único que alcance a decir con mi voz rota por el miedo. Paso sus manos por su cabello alborotando el perfecto peinado hacia atrás que tenía y suspiro. —No quero lastimarte cariño –Dijo tranquilo –Tan solo no vuelvas a hacer eso ¿De acuerdo?, ¿No quieres que te castigue verdad? Negué rápidamente, nunca fui castigada ni golpeada por mis padres, ellos nunca usaron violencia contra mí en ningún momento y esta situación causa terror en mí, haciendo que un dolor se cale en mi alma. —Vamos arriba mi amor –Me extendió su mano y la acepte dudosamente, mire a nana y vi miedo en su mirada. Subimos las escaleras y entramos a la habitación, me empezó a manosear de besar de forma brusca al instante después de cerrar la puerta, me cargó y me tiro a la cama, se subió encima de mí, me di cuenta de sus intenciones y me alarmé. —No, por favor –No decía nada, no se inmutaba solo seguía en lo suyo –Por favor, hare lo que tú quieras pero esto no, por favor, te lo ruego -Suplicaba. —Lo que yo quiero es hacerte mía y eso es lo que hare, no te quejes o será peor –Empecé a patalear, no quiero ser violada, no quiero perder mi virginidad así, de esta manera no es como debería ser. —No, por favor te lo suplico, así no –Decía entre llantos y suplicas, agarro mis manos por encima de mi cabeza, con su mano libre empezó a pasear por mi cuerpo como si lo estuviera masajeando, con un tacto profundo como si buscar meter su mano dentro de mi piel. —Por favor –Esto no puede estar pasándome, que alguien me ayude, Dios ¿Dónde estás en este momento? Ayúdame a mí, tu hija por favor. —Por favor –Golpeo mi rostro en ambas mejillas fuertemente dejándome aturdida, aprovecho esto para despojarme de mi vestido fácilmente. —Por favor - Mi voz salía entre cortada. —¡Cállate! –Grito y volvió a golpearme, quito mi sujetador dejando mis senos al aire y trate de ocultarlos con mis manos, pero él las quito haciendo que más lagrimas rodaran por mis mejillas. —Eres perfecta –Dijo para después introducir mi blando pezón en su boca, me sentía asqueada mientras el succionaba y lamia mi pezón dando unas mordidas para nada suaves, por momentos creí que me lo iba a arrancar de un mordisco, no quiero que siga haciendo esto, me da asco y me lastima, volvió a agarrar mis manos con una sola y con la otra libre empezó a acariciar mis piernas. —Por favor, no me hagas esto –Seguí insistiendo, pero no paraba. No sé en qué momento se quitó la ropa, él estaba solo en ropa interior y la desesperación en mi sistema aumentaba más. Se deshizo de mi última prenda, comenzó a tocar mi parte íntima e intento cerrar mis piernas, pero fue imposible. —Basta por favor -Suplique de nuevo entre lágrimas, se deshizo de su última prenda, dejando ver su m*****o, no lo quise ver me da asco, coloco su m*****o en mi entrada y entró en mi de una sola estocada. Un grito desgarrador salió de mi garganta y sentí que quedé sin aire. Me está embistiendo brutalmente, las palabras se quedan en mi garganta; esto es horrible, siento que me desmayaré de dolor. —P-para, por fa-favor -implore con voz cortada y él sigue haciendo su trabajo sin importarle el daño que ocasiona en mi. —Por dios, detente me lastimas- mis súplicas, lamentos y lágrimas no hicieron que él se detuviera. Ya ha pasado varios minutos así o tal vez horas no lo se con exactitud, siento cuando sale de mí y un líquido cae sobre mi cuerpo. Se puso su ropa interior y me cargó para llevarme al baño, me dejó en la regadera y abrió el grifo, mientras el agua empezó a caer a mi cuerpo pude ver como sangre salía de mi interior. —Iré a buscar a nana para que te ayude y no por que me lo pidas -Se marcho dejándome destrozada con mis pensamientos y el alma echa pedazos. Me quiero morir ...Dios mío ayúdame.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR