En la velada, disfrutó de una inolvidable cena con un gran amigo. Le contó con emoción sus planes y le pidió su ayuda. Él aceptó por completo, porque estaba dispuesto a ayudarla en lo que fuera posible. Katerin dejó encargada a una amiga que había conocido y que es de su confianza. Terminó con todos sus asuntos pendientes y regresó a México, en dónde se encontraba la empresa de Alejandro. En aquel lugar donde había sido infeliz por un tiempo, donde jamás fue amada por ese miserable. En su lugar, fue usada y humillada. Al llegar a la empresa, robó las miradas de todos, los hombres la miraban asombrados por su belleza y las mujeres le sonreían con admiración. Todos sabían quién era ella, por lo que les daba mucho gusto tenerla. Sabían que con su presencia la empresa mejoraría. Katerin

