Capítulo 27 Manos aún temblorosas, Riley buscó la botella de vodka que tenía escondida en el gabinete de cocina, la que prometió que nunca tocaría de nuevo. Abrió la botella y trató de servirse discretamente, para que April no escuchara. Puesto que se parecía mucho al agua, esperaba poder bebérsela abiertamente sin mentir sobre ello. No quería mentir. Pero la botella sonaba indiscretamente. “¿Qué pasa, Mamá?” April preguntó detrás de ella en la mesa de la cocina. “Nada”, respondió Riley. Oyó a April refunfuñar un poco. Podía notar que su hija sabía lo que estaba haciendo. Pero no había manera de verter el vodka en la botella. Riley quería botarla, realmente quería hacerlo. Lo último que quería hacer era beber, especialmente frente a April. Pero nunca se había sentido tan mal, tan agita

