CAPÍTULO 40

1088 Palabras

El silencio en la suite era un reflejo palpable del caos interno que Kaled experimentaban, ahora eran las cinco de la mañana, y él permanecía en un sillón frente a Aisha, observándola dormir. Dio una calada a su puro y lo aspiró tanto como pudo. Aisha había llorado horas, ella se había quedo dormida en sus brazos, y aunque ya no escuchaba sus sollozos, sus entrañas podían sentirlos. Nunca había sentido tanta impotencia, nunca se había sentido tan atado como ahora, pero antes de que generara cualquier otro pensamiento en cuanto a cómo iba a actuar, su teléfono se encendió, y el contacto de Amin titiló en la pantalla. Lo tomó en su mano, y se levantó para salir de la habitación. —Hermano… —Kaled… ¿Cómo van? El asistente me informó de tu salida repentina. ¿Está todo bien? La dif

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR