Kaled quedó en silencio por un momento, absorbiendo las palabras de Aisha. La gravedad de la situación se afianzó en su mente, y la promesa que ella le pedía no era una simple declaración de amor, sino un compromiso profundo en medio de las incertidumbres que los rodeaban. La miró con intensidad, mientras su corazón se apretó, estaba muy preocupado por ella, pero asintió lento y rastrilló sus dedos en su mejilla en una caricia. La amaba, Aisha había estado desde hace mucho con él, se habían conocido desde que él tenía catorce años, y ella tenía apenas siete, y desde ese momento sintió que la quería proteger. Se sintió un poco perdido en el momento, pero ese miedo en los ojos de ella, lo hizo carraspear. Era consciente de que su matrimonio no era perfecto, pero no se imaginaba su vida

