La tensión entre Kaled y Sashad era palpable. Ella lo miró fijamente, tratando de ocultar su sorpresa ante la pregunta de Kaled. ¿Celos? Eso era inesperado, aunque no lo guardó mucho en su mente, si algo conocía que era engañoso, eso eran las mismas emociones. —Entonces… ¿Qué tanto hablabas con Haidar? —preguntó con una voz que destilaba una mezcla de deseo y desconfianza, su mirada ardía en celos y posesión, aprisionando a Sashad contra la pared. —Haidar… él solo me preguntó por cómo me sentía en el palacio, y también me comentó de cosas cotidianas en la cena…—dijo finalmente con un leve temblor en su voz, pero no era por miedo, era por cómo este hombre la afectaba sexualmente. —¿Haidar? ¿Lo llamas por su nombre…? —su mandíbula se apretó—. Y claro… Imagino que está muy preocupado por t

