—Entonces todo resuelto… —Amin lo dijo, había un silencio raro en Kaled, que apartó los ojos de Sashad, y soltó otro botón de su camisa. Aisha ordenó que se sirviera la comida, pero los ojos de Kaled volvieron a su primo Haidar. Él seguía compartiendo algo, mientras Sashad le miraba atentamente. —¿Debemos preocuparnos mucho por la situación de salud? —Jade preguntó, y Kaled escuchó que Aisha respondió algo, pero su mente se estaba distorsionando un poco. Miró a Sashad de frente, como ella llevaba los alimentos a su boca, y como Haidar no dejaba de joderla en toda la comida, de vez en cuando ella lo miraba, y Kaled se volvía inestable cuando, en vez de sumisión en su mirada, había solo reto. Quería levantarse de la silla, ir a ella, y sentarla duro en la mesa, y follarsel@ hasta e

