DELIA:–¡Tranquilo! no tienes nada de que preocuparte, solo quería saber que clase de loba era, no podía dejar a mi hijo, casarse así, como así, con cualquiera CARLOS:–Lo siento madre, es solo que me angustie por ella, no quiero que la dañen. DELIA: –No te preocupes, nunca aria algo así, además, ella es una buena loba, ¡tal vez sea débil! pero tu la amas y eso no lo puedo evitar, así que no interferire, por mi parte puedes, estar tranquilo, pero de tu padre, no aseguro, nada. La abrazo con alegría y le agradeció una y otra vez, ella solo reía de alegría ¡ver a su hijo feliz, era su mayor recompensa! CARLOS:–Devo irme madre, e dejado todo listo para mañana, no hay más pendientes, no dormiré en casa, debo cuidar de ella, además los demás deben, volver a su casa con sus parejas, se que

