—Entiendo perfectamente señor. Tyler procede a ignorar su presencia, sin importarle en lo más mínimo la expresión que ese imbécil ha de tener en su rostro. «Empleado de mierda. ¿Qué le hace pensar que tiene libertad de pensamiento?». Cuando está por estirarse para tomar la taza de té en la mesa de noche, cambia de opinión inmediatamente. Presiona el interruptor a un lado de la cama, avisándoles a las criadas de la mansión que necesita algo inmediatamente. Él se da un leve vistazo por todo el cuerpo, con una mirada enigmática en su rostro. A la vez que siente una sonrisa indiferente surgir en sus labios, recordando claramente lo que le dijo el doctor sobre su verdadera situación actual. —Esto es apenas el comienzo, Ava, el bastardo de tu padre, se encuentra metros bajo tierra. Pero, tú

