No le da ni siquiera tiempo de masajearse la zona porque para su sorpresa, antes de notarlo, se encuentra sobre las piernas del furioso hombre. En su silla transportadora, la cual los lleva hacia su respectiva habitación. — ¿¡Que haces Tyler!? ¡Bájame! —exclama aireada por el altercado que tuvieron apenas un par de minutos atrás. — ¿Acaso crees que puedes entrar donde te dé la gana, y no recibir alguna reprimenda? ¡Estás equivocada niña! — ¿¡Cómo!? ¡Yo no soy ninguna niña!? —grita furiosa, ignorando el momento exacto en que son guiadas al interior de la habitación del hombre. — ¡Entonces deja de comportarte como una! — ¿¡Yo!? — ¿¡Acaso haya alguien más en este lugar!? —responde con obvia burla en su tono. — ¿¡Quién es el troglodita que salto encima de mí tan solo por un pequeño de

