Marcus se quedó sentado detrás de su volante mientras observaba la pantalla de su móvil. Era pasada la media noche así que sentía algo de dudas. Se encontraba frente al departamento de Samantha Reinard, aquella joven que se había convertido inesperadamente en su confidente. Sabía perfectamente que aquella hora no era la adecuada para hacer una visita pero sentía la necesidad de verla. La joven era la única persona con la que podía hablar sin esperar ser enjuiciado o reprendido. Sus consejos siempre eran acertados y su posición era neutra por lo que para él era más cómodo el expresarse libremente. Tenía a su gran amigo Lucas con quien había compartido una gran cantidad de cosas pero cuando se trataba de asuntos del corazón, prefería no ir en su busca. Primero porque nunca se tomaba las c

