Semana -1: Día -5

1407 Palabras
Su rostro por la mañana era la prueba fehaciente de que las cosas no habían salido según lo esperado. No quería sonar grosera pero era imposible hablar por teléfono con la madre de André e intentar decir más de tres palabras consecutivas. Esa mujer hablaba rápido y no le importaba interrumpir durante la conversación. Ella la recordaba como alguien alegre y entusiasta, no como una señora grosera y parlanchina. Colocó un poco de crema humectante debajo de sus ojos esperando a que su piel no se notara cansada después de haber dormido casi dos horas durante toda la noche. Escribir escenas imposibles para sus historias era divertido, pero verse envuelta en una situación así con su recién reencontrado amigo era un asunto muy distinto. No quería llevar muy lejos la mentira, ni siquiera estaba segura de querer interpretar el papel de la tierna y cariñosa novia que aquella señora se había imaginado. Todo era culpa de André, todo era su culpa por haberla encontrado en la tienda de la esquina. Alguien golpeó la puerta del baño y logró sacar a Ella de su ensimismamiento. ―Ella date prisa, otras personas estamos ansiosas por entrar al baño ―se quejó Ammy, quien en el exterior libraba una batalla contra sus necesidades básicas. Ella salió y Ammy ingresó casi corriendo, cerró la puerta de un empujón y sintió su cuerpo liberarse de toda la tensión. La culpa era de André, concluyó, desde que lo invitaron a casa su hermana había estado mentalmente más ausente que de costumbre. Necesitaba arreglar el problema entre su hermana y el otro chico para poder volver a la tranquilidad, porque a ese paso en lugar de tener a una hermana escritora terminaría con una hermana neurótica. Decidida a ponerle un final a todo esto, Ammy salió del baño y se plantó frente a la habitación de su hermana. La ayudaría dándole la solución a todos sus problemas, le daría la oportunidad de salir de casa y vivir su propia historia, de ser por primera vez la protagonista que viviría un romance divertido. ―Ella necesito hablar contigo y con André, esta tensión nos está volviendo locos a los tres. Dile que venga a casa pero que esta vez él traiga la comida ―ordenó la rubia sin esperar una respuesta de su hermana. Siguiendo las peticiones de su hermana menor cogió el teléfono que estaba en el colchón y procedió a enviar un mensaje para invitar nuevamente a su amigo a casa, parecía que ahora se veían con más frecuenvia que cuando eran más jóvenes. Para desgracia de la castaña tenía que arreglarse bien para recibir a su invitado, así que se sumergió entre la ropa del closet para elegir un atuendo cómodo pero lindo. Entonces se dio cuenta de que estaba cayendo en uno de los más grandes clichés femeninos, sentía que ya no tenía nada para ponerse. Tomó nuevanente el teléfono celular y abrió sus notas para escribir el pedacito de alguna otra escena de la novela. «La flamante pelirroja tenía una cita con su jefe, acudió al guardarropa para inspirarse en un nuevo look que lo dejara sorprendido pero la sorprendida terminó siendo ella, pues parecía que no poseía nada interesante. Sus prendas eran trajes sosos y aburridos, no había ningún rastro de algún vestido lindo, sexy o discreto, sólo blusas y trajes sastres perfecto para reuniones de oficina» Ella guardó la nota y caminó nuevamente hacia el closet mientras tomaba un pantalón de mezclilla y una playera color verde limón de algodón. No esperaba verse sexy para su amigo, pero tampoco esperaba un look tan ordinario. Al cerrar la puerta de su habitación se reprendió mentalmente, no era posible que viera con desdén su guardarropa cuando ese había sido siempre su estilo. André era su amigo, no necesitaba verse perfecta frente a él, ambos se conocían desde hacía trece años ya. El resto de la tarde se la pasó arreglando un poquito la sala, lavando los trastes para que no hubiera un desastre en la cocina y fregando el baño porque ya llevaba tres días sin asearlo. ―Ella, se supone que quien viene es tu amigo y no un inspector de salubridad. No creo que vaya a chismorrear con sus vecinos sobre la mancha en el azulejo amarillo del baño ―se quejó Ammy mientras sentía pena por su hermana, la que seguía empeñada en decir que André era su "no novio sólo amigo". ―¿Hay una mancha en el azulejo? Acabo de tallarlos. ―Como digas cenicienta. Ya que tienes ganas de limpiar podrías apañartelas con mi cesto de ropa sucia también. ―Que graciosa, mejor ve a revisar si tenemos helado en el refrigerador. Ammy fue a dar una vuelta por la cocina y regresó a donde estaba su hermana. ―Si el helado se acaba podrías ir con él a comprarlo. No tienes que agradecerme por ser tan considerada, este es mi regalo por esforzarte tallando esos azulejos. Se estaba divirtiendo, realmente estaba disfrutando ver cómo reaccionaba su hermana cuando alguien le gustaba, era la persona más transparente con sus sentimientos. Pero André será el sujeto más ciego del mundo, su hermana se estaba entregando en bandeja de plata y él solamente mantenía su distancia para parecer un caballero. André estaba más nervioso que de costumbre, la primera vez visitando a su amiga de la adolescencia no había sentido esos nervios. Ni siquiera estaba seguro de que el pollo asado al carbón fuera una buena opción para comida, debió haber pedido las pizzas. Ya no podía hacer nada, solamente esperar a que la comida fuera suficiente y que hubiera alguna conversacion que funcionara para charlar con las hermanas en lugar de volver a pasar vergüenza como el día anterior. Pensándolo bien no era necesario preocuparse tanto, ella era su amiga y se trataba de pasarla bien, no de causar una buena impresión. La comida fue lo más normal que se esperaba. Los tres estaban sentados hablando un poco de cómo estaban los padres de ambas familias, temas aburridos y sin un orden en concreto, sólo preguntas para no quedarse en un silencio incómodo. ―Par de bobos, hoy los he reunido aquí ¡Ouch! ―se quejó Ammy al sentir el golpe sobre su cabeza propinado por su hermana mayor. ―Quiero darles la solución a su problema con el viaje a la casa de tus abuelos André. ―Sigue, eso suena interesante. ―Ammy, deja de decir tonterías y vete a lavar los trastes― interrumpió Ella para callar a la menor. ―Primero invitaré mañana a tu "no novio sólo amigo" para que te pongas temprano a fregar los trastes. ¡Pero eso no es importante en este momento! Lo que les traigo es una gran oferta para deshacerse de todos sus problemas. ―Siento mucha curiosidad, dime esa gran solución ―instó André a pesar de las protestas de Ella. ―Nunca tiene buenas cosas por decir, no la escuches más André. ―Esta vez si es una buena idea y ya que insisten tanto se las diré. En ese instante la atención de los dos mayores se centró en Ammy, quien no hacía nada mas que divertirse con las reacciones de ambos. Era tan obvio que ahí había algo más pero a ese ritmo ninguno de los dos daría el primer paso. ―Finjan que realmente están saliendo y pasen unas lindas vacaciones visitando a los abuelos. ―¿Ves? Te dije que nunca daba buenas ideas ―se quejó Ella a pesar de estar procesando las emociones para plasmarlas en su personaje femenino, sería un éxito la escena que estaba planteando en su cabeza. Nadie dijo algo, pero el sonido que alertaba la llegada de un mensaje de texto del celular de André fue lo que rompió el silencio. ―Espera un momento, me encantaría quedarme a escuchar los motivos de la gran idea pero me temo que debo ir a recoger unos materiales para mi trabajo. Mañana vendré un poco más tarde y con más tiempo para escuchar tu idea Ammy, muchas gracias― acto seguido revolvió el cabello de la menor con su mano y se despidió de las hermanas. Al menos ya estaba un poco más claro el por qué a su hermana mayor parecía gustarle ese chico. Tenía una linda sonrisa y su actitud apacible combianba a la perfección con la alegría y dinamismo de Ella.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR