—Lo siento, Kevin —Johanny se disculpó limpiando su rostro. —Está bien, nada que la servilleta no pueda arreglar. —Ambos rieron. —Disculpen mi interrupción. —Laura estaba frente a la puerta con cara de espanto. —Termina de entrar. —Kevin la miró con recelo—. No interrumpes nada —dijo sospechando lo que pasaba por su mente. Laura se paró frente a él y le pasó el sobre con frialdad. —Julián lo envía —le comunicó y se marchó como si hubiera dejado su alma en algún lugar. Kevin se quedó observándola hasta que desapareció de su vista. —¿Todavía te gusta? —Johanny lo abordó con una risita pícara. Él asintió sin cambiar la postura—. ¿Y qué esperas para decírselo? ¿Hasta cuándo seguirán torturándose el uno al otro? —No quiero presionarla. —Esta vez la miró—. La última vez lo arruiné todo por

