NINA RIVAS Me sostengo de las sábanas sintiendo como Renzo me penetra. Con mi trasero en pompa recibo a mi hombre que no para de abofetear mi trasero. Está molesto por lo del masajista y yo por la plástica que se atrevió a tocar a mi hombre. En ese momento no lo era Nina. No me importa. Lo necesito. Necesito que me toque, que me haga olvidar lo de aquella noche. Solo él me produce placer, solo él hace vibrar mi cuerpo. Solo Renzo Volkov hace saltar mi corazón. -¿masajista? Dazhe vo sne, dorogaya- Me levanta quedando ambos de rodillas. sus manos presiona mi tetas y chillo sintiendo como continua con la tanda de embestidas que me pone mas sensible. -tu eres mía Angela- desliza una de sus manos llevándola en mi entrepierna donde desliza haciéndome mover el trasero por la sensación del

