NINA RIVAS Bajamos del auto dirigiéndonos a la mansión que abre sus grandes puertas. El vuelo fue de muchas horas y me dió tiempo para pensar en lo que haré de ahora en adelante. Ya lloré la mitad del camino al recordar a la única persona que me ha amado incondicionalmente. Le rompí el corazón para que me odiara toda su vida. Hice las cosas bien, me lo repito una y otra vez. Todo esto lo hice para proteger a Ren. Esta vez era mi oportunidad de hacerlo. El pasillo es extenso. Camino a paso firme hasta terminar en una sala donde Arturo me espera. Su expresión no puedo descifrarlas. Me planto frente suyo y levanto la mirada. La primera bofetada me manda al suelo y sonrío poniéndome de pie. -buen recibimiento- la siguiente bofetada me voltea el rostro. La vista se me empaña pero no derr

