Tengo una gran fe en los tontos, autoconfianza le llaman mis amigos. (Edgar Allan Poe) ******* Ezra permanecía inconsciente con la cabeza gacha sobre la silla de metal, donde Helena lo mantenía atado. La misma silla donde torturo a su anterior víctima. El olor a mugre y sangre que había en aquel lugar se metía en sus fosas nasales con profundidad. Helena aspiro hondo, disfrutando de aquel aroma que le parecía delicioso. Con su afilado cuchillo, rozo el pecho desnudo de Ezra, pasando la punta de este y enterrándola en su hombro. Ezra se retorció sobre el asiento, gritando sobresaltado. Helena dejo escapar una carcajada, antes su magnífica idea de despertarlo de aquella manera. —¡Puta loca de mierda! — grito, dejando que algunas gotas de saliva salpicaran el rostro pálido de la chic

