Hadley El mesero se acerca y pedimos nuestro desayuno habitual porque estamos en nuestro lugar habitual de brunch. El momento en que se va, Aria extiende su mano, moviendo los dedos impacientemente. —Veámoslos. —Está bien —acepto, buscando en mi bolso la bolsita en la que puse los gemelos—. Pero solo tengan cuidado, chicas. Quiero devolverlos tal como él los dejó. —La nota también, muñeca —reprende Rina—. No te vas a salir tan fácil. Pongo los ojos en blanco y saco el pedazo de papel arrugado que recogí del suelo, entregándoselo a ella primero. Rina acerca su silla más a Aria, las patas de metal raspando contra el pavimento, para poder participar mientras vacío la bolsita con los gemelos en la mano ansiosa de Aria. Melanie se pone de pie a medias, inclinándose sobre la mesa mientras l

