Melanie Mi teléfono suena y, al ver los familiares ojos grises mirándome desde su foto, sonrío. Mi dedo desliza la pantalla y contesto diciendo: —Estoy tomando un voto de celibato. —Bueno, ahora tienes una excusa para rechazar a todos los hombres que se arrodillan por ti. —No estoy bromeando, Dorian. —Yo tampoco, Melanie. —En serio creo que necesito un descanso de todos los hombres. —¿Todos los hombres? ¿Qué hay de mí? Sonrío para mis adentros al notar cómo su voz baja de tono. No intenta coquetear; simplemente es parte de su naturaleza. Dudo que siquiera se haya dado cuenta. Pero suena... sugestivo. —No eres solo un hombre. Eres Dorian. —Te prometo que puedo ser Dorian, pero también soy completamente masculino. Gimo y cierro los ojos, echando la cabeza hacia atrás hasta

