Capitulo 4:
Aiden.
¿Cómo se atrevía ese vampiro a tocar a mi luna? Luego de dejarle una marca en su brazo que no se borraría murmuro un "Están advertidos" y se fueron, tomé rápidamente mi forma humana y las chicas que acompañaban a mi mate igual, Zafiro estaba perdida en sus pensamientos.
-¿Qué sucedió? -pregunté-
-Ellos vinieron y nos atacaron sin aviso. -murmuró una chica supongo de dieciséis años- Soy Rushel y ellas son Michy y Alekey.
-Lamento conocerlas en un momento tan tétrico. ¿Son las uncias que sobrevivieron? -pregunté revisando que no tuvieran heridas, Zafiro había vuelto a su forma humana-
-Sí... -murmuro Alekey-
Lo pensé un momento y decidí que lo mejor era llevármelas a mi manada. No estarían seguras aquí y menos en las condiciones en las que se encontraba ahora el pueblo Luna Cristal. Miré a Zafiro y acaricie su mejilla haciendo que pegue un saltito ante el tacto y vuelva a la realidad.
-Gracias... -susurró y note sus bellos ojos cristalizarse-
-Tranquila.. -murmuré y la estreche en mis brazos- Vendrán a mi pueblo ¿va? -ella asintió-
-Igual no quisiera ser molestia. -habló débilmente-
-Mi luna, jamás serian una molestia además no puedo permitirme dejarlas aquí solas cuando esos bastardos puede volver. -tomé su rostro y la hise mirarme- Vamos.
Ella se paro y se colocó a mi lado. Me dijo que Alekey y Rushel eran sus hermanas menores, Michy era su mejor amiga. Sus padres habían muerto junto con los demás pueblerinos. Decidimos convertirnos en lobos y emprender camino a mi clan. Al llegar mis padres aguardaban preocupados.
-¿Diosa Luna esta bien? -preguntó Zack-
-Sí... -murmuró mi Luna mirando al suelo-
-Necesito donde pueda dormir. -ordené y rápidamente dos lobos prepararon las habitaciones de mi sobrantes de mi casa-
Abrazé a Zafiro por los hombros e invité a las demás chicas a que nos sigan. Tenía dos habitaciones disponibles con dos camas, Rushel y Alekey fueron juntas a una y Michy con mi Luna a la otra.
-Que descansen. -hablé y noté que Zafiro se acercó a mi y me abrazo-
Me tensé un momento, no me esperaba eso. Mi Luna era un misterio y uno que me encantaba. Bese su frente y me adentré a mi habitación, el tiempo había pasado muy rápido y ya eran las tres y media de la madrugada.
...
Zafiro
Creo que el paso siguiente no se podrá dar, Aiden no llegó a conocer a mis padres y ellos a el tampoco. Ese abrazó que le dí se lo merecía, apenas dos días de conocerlo y el era todo un príncipe conmigo. Mire a Michy quien estaba sentada en la cama.
-¿Cómo saldremos adelante? -preguntó con angustia- Quedamos solo nosotras cuatro.
-Tranquila... -murmuré abrazándola- Una de mis hermanas tiene sangre Alpha, seguro cuando encuentre a su mate renacerá Luna Cristal.
-¿El es tu mate cierto? -preguntó y yo asentí- Es muy guapo, me alegra que al fin tengas tu otra mitad.
-Gracias... ¿Y tu mate? -pregunte-
-Sabes que hace poco he cumplido mis dieciocho. -reímos- Aún no lo encuentro. Pero espero y sea un adonis como el tuyo.
Me sonroje y negué, esa era mi mejor amiga. Nos despedimos y nos dormimos. Al otro día me desperté a las ocho como de costumbre. Salí de la habitación y busque el baño. Casualmente me encontré con mi adonis, digo Aiden.
-Hola.. -le saludé y sonreí inevitablemente-
-Hola pequeña. -me beso la mejilla- ¿El baño? -preguntó sonriendo-
Yo asentí y me guío hasta el. Una vez ahí hice mi higiene y luego fui donde mis hermanas, ambas dormían plácidamente aunque bajo sus parpados se notaban sus ojeras. Seguro les había costado conciliar el sueño. Decidí dejarlas dormir hasta las diez y baje al living donde se encontraba toda la familia de Aiden.
-Buenos días. -saludé aunque de buenos no tenían nada-
-Ya averiguamos que clan de vampiros les atacó. -murmuró Josh el padre de Aiden-
-¿Quienes fueron? -pregunté con cierta molestia-
-Los Oscuros..
Entonces sentí cada musculo de mi cuerpo tensarse, mi respiración se volvió irregular. Mi padre había acabado con ellos. Además los que vinieron ayer nombraron a Matayus, el vive al otro lado de la colina. No comprendía nada.
-No es posible. Mi padre aniquilo a todo su clan. -hablé con brusquedad-
-Son sus descendientes. -murmuró Aiden- Matayus se ha unido a ellos.
Negué reiteradamente, no podía ser posible. ¿Otra guerra? No lo tolerarían ni mis hermanas ni yo. Ya habían hecho mucho daño.
-¿Qué quieres hacer? -preguntó Zack, mi cuñado-
-Nada. -susurré conteniendo mis lagrimas- No estamos preparadas ni física ni mentalmente para una guerra ahora mismo. -contesté con firmeza- Prefiero prepararnos y alistarnos. Luego atacar y cobrar venganza por mi manada.
Todos asintieron. Al ser la Diosa Luna las decisiones que tomó se respetan y cumplen, eso será hasta que Aiden me marqué. Mi mate es el único que puede detenerme o oponerse a alguna decisión mía. La madre de Aiden decidió preparar el desayuno, luego de la charla. Desperté a las chicas y bajamos a desayunar.
-Quisiéramos buscar un lugar en donde vivir. -dije- No quisiera abusar de su hospitalidad.
-Oh descuida querida. -hablo Esther, mi suegra- Tenemos una casa para ustedes.
-¿Nos quedaremos en su manada? -pregunto Michy-
-Verán... Conocí a tu padre Zafiro. -me hablo Josh- Mattew era un gran hombre a pesar de ser solo el Beta de la manada y le debo varios favores. -yo asentí sorprendida- Lamento mucho el que ya no esten.
-Gracias.. -respondí-
-Por lo tanto devolveré todos mis favores cuidándolas a ustedes cuatro además de que eras la nueva Luna de esta manda. -sonrió Josh-
-Esta bien, gracias nuevamente. -murmuré sonriendo-
Aiden beso mi mejilla y continuamos desayunando. Más tarde conocí mi nueva casa, Aiden dijo que primero quisiera enamorarme y luego pedirme que me vaya a vivir con el. Era muy tierno y aún me lamentaba de no creer que sea posible el amarlo como quería.
Solo ábrete Zafiro, ábrete a el.
No es tan fácil lobita. Quizá lo intente...
Continuara...