Milenka se bebió hasta la última gota de té, se le quedó mirando a Burak largo y tendido. Este seguía sumido, pareciendo completamente afectado. No sabía qué hacer o qué decir al respecto, él parecía no querer decir lo que debía. Lo que lo estaba lastimando de esa manera. Trataba de comprender que le sucedía, por mucho que lo intentaba, no daba con la repuesta exacta, siquiera se acercaba un poco, nada. —Burak... —Aguarda... —De acuerdo, dime cuando estés preparado. —Nunca se está listo para hablar de tus demonios, nunca, Milenka —la miró serio. —De acuerdo... —se le quedó viendo un poco dudosa. —Te lo voy a contar, porque es algo que debes saber, es parte de mi pasado, pero necesitas saberlo. Y no te lo he dicho porque... —¿Por qué no has tenido el valor de hacerlo? —emitió baj

