Cuando bajó a comer, un desayuno que consistía en sandwich con jamón y queso, el suyo con tomate y lechuga al estilo popular, tenía la excesiva atención de su madre sobre ella. ¿Será que había levantado sospechas al usar maquillaje y tratara de verse bonita? —A todo esto, ¿hay alguien? —le dedicó una mirada profunda, pícara. No evitó ponerse más roja que un tomate. Así que su mamá supo que había algo que aún no le decía, y sabía que se trataba de un hombre. Pero también conocía a su hija y trataría de engañarla y evadir sus preguntas. La muchacha casi se atraganta con la comida y tosió exageradamente para zafarse del próximo interrogatorio, mientras tanto buscaba a tientas una respuesta y así salirse con la suya. En serio, los nervios ya se la estaban comiendo. No podía decirle a su

