Así que Milenka se despidió de Lilian, quién no dejó de repetirle que se portara bien en casa de los López. De nuevo volvió a asegurarle que así haría, no pretendía hacer vandalismo o algo parecido. —Yo te cubro, nena. Que la pasen bien en su pijamada de chicas —anunció emocionada. En el fondo la joven sintió una punzada de culpabilidad, le estaba mintiendo a su Lili. Pero si le decía la verdad, entonces esta no la dejaría ir a ningún lado, era cariñosa, y no una bruja como su madre, pero ir a un club nocturno no estaba nada bien de ningún modo; si por alguna razón accedió, es por no quedar una mala amiga con Valentina. Salió de la casa, ya la noche había caído, por lo que pidió un taxi. Le explicó al conductor su destino, el señor de bigotes largos asintió a través del espejo retrovi

