—... No te alejes de él. Desde que apareciste, él ha cambiado, ha visto la vida con un poco más de color y alegría. Eres justo lo que todo su vida debió tener. Trata que no se derrumbe por mi ausencia, yo estaré bien. Estaré bien siempre y cuando puedas cumplir. Eres una gran mujer, con toda una vida por delante. Evita los pasos de Jacob, se enfocó en el dinero y en el trabajo, y no en lo más lindo, la vida. No dejes que Jacob lea esta carta. Será nuestro secreto, pequeña. Atte: James Posey. Las lágrimas aparecieron y sentí mi pecho oprimido. Las primeras palabras en esa carta me prohibieron que Jacob la leyera. Él me lo permitió y la leí fuera de la habitación. Me encuentro sentada en el borde de la escalera con las últimas peticiones de James en las manos. —Martina...—Apareció

