Días después... Pasé el cepillo por toda la habitación, tratando que no queda un trozo de basura en el suelo. Limpie la fina mesa que se encuentra en esta parte de la casa y coloqué todo sobre ella. Recogí mis utensilios y seguí hacia la siguiente habitación. La oficina de Clementina. Toqué dos veces y cuando escuché el permiso de poder pasar, lo hice. —Buenos días señora clementina.—Coloque los utensilio en el suelo y le sonreí. Ella dejó de leer unos papeles y me enfocó. —Justo ahora no podrás limpiar esta parte de la casa. ¿Puede ser mañana? Estoy muy atareada. Sonreí. —No hay ninguna problema señora Clementina.—Recogí mis utensilios. —Nos vemos otro día. Salí de su oficina y comencé a mirar toda la casa. Todo limpio. Todo en orden. Todo huele a limpieza. Vi a Aaron sal

