Uno... Dos... Tres... Varias veces ya había tocado la puerta y nadie salía, era una gran mansión, creo que es...Wow... Sorprendente. Cuat...—Buenas tardes, ¿Con quién desea hablar?—Salió un chico de tal vez unos 35 años. ¿Cuál era su nombre? ¡No me dijo su nombre! ¿¡Que hago!? —He venido por el empleo de mantenimiento de limpieza. —El chico me vió de arriba a bajo y sonrió levemente, abrió más la gran puerta y me indicó que pasara. Al pasar me fijé en cada rincón de esta enorme mansión. Creo que es wow, maravillosa. Lo que hacía cuestionar porqué aquella señora iba en bus. Puede ver mi reflejo en el suelo, todo se ve tan delicado que hasta me da miedo tumbar algo. —Sigame.—Dijo el chico con sus manos en la espalda y caminando hacia un pasillo, donde al final habían unas delicadas esc

