Desperté bastante descansada y no es para menos; después de la cena dejé que Derek acostara a mi hija y yo me fui a dormir porque mis ojos se cerraban solos. Al amanecer me levanto y hago mi rutina de aseo personal como todas las mañanas; luego voy a la habitación de mi hija, la levanto y arreglo para el colegio. —Mamá, ¿quién me llevará a la escuela? —Bajemos al comedor y veamos si tu padre nos acompaña. Al bajar, veo a Derek peleando por teléfono en su idioma natal, así que llevo a mi hija al comedor. —Termino mi llamada y voy a desayunar con mi familia, ¡buenos días! ¿Cómo amanecieron las mujeres de mi vida? —Buenos días, amanecimos bien, ¿y tú? Te escuché pelear. —Sí, problemas en la empresa, pero nada que no se pueda solucionar. —Está bien, si necesitas ayuda, me puedes decir.

