Sonreí victoriosa al ver la cara de Derek; si él pensaba que había ganado la guerra, le demostré que está muy equivocado; conmigo nadie puede. Al llegar a la clínica, bajé del auto y fui a la habitación de mi padre. —Hija, ¿qué haces aquí? —¡Vine para no cometer un asesinato! —Ja, ja, ja, pobre Derek. —¡Papá, no lo defiendas! Me acabo de enterar de que estoy casada; él me tendió una trampa cuando firmé los papeles del cambio de apellido de Ashley; también firmé un acta de matrimonio, así que por eso me dio estos anillos. Una vez más fui engañada por un hombre, aunque esta vez admito que fue mi culpa; nunca debí haberle firmado nada sin antes haber leído hasta la última letra. Así como tampoco debe haberle dado confianza a un simple desconocido. Y eso no es lo peor; me dio una serie

