016.

3034 Palabras
— ¡Esto no es justo! Las cuatro chicas ignoraron a Hoseok por décima vez mientras lo llevaban a la puerta. Era hora de que se fuera. — Hoseok, mi papá llega el domingo así que mañana sábado volveré a nuestro departamento, ¿okay?— Jungha lo empujaba por el pecho. — ¡Sí! Pero yo quería quedarme aquí también. — Hoy es nuestra última noche aquí, mañana te quedas tú y el domingo vuelven a su casa. Listo, Hoseok, vete.— Jini resolvió el problema, Hoseok ya estaba afuera. — ¡Adiós! — ¡Son unas maldi...— Su voz se cortó cuando Sunmi logró cerrar la puerta. Hyeji rió. Toda la semana, las cuatro se habían estado quedando en la casa del padre de Jungha. El señor Bae decidió tomarse una semana de descanso con su novia y se fueron a Hawaii; la casa se quedaba sola y no había problema en eso, pues el vecindario ers extremadamente seguro, sin embargo, Jungha quiso quedarse. Y como era una gran casa, invitó a sus amigas a quedarse con ella, sólo de lunes a viernes y hoy era viernes, habría noche de chicas. Desde afuera escucharon la voz de Hoseok de nuevo y rápido supieron que él estaba discutiendo sin sentido. Jiwoo había llegado. — ¡Los chicos te están esperando en el taller!— Jiwoo le gritó, estando ya en la puerta, las cuatro menores viendo todo.— Largo, tarado. — ¡Pero me van a extrañar! Hoseok finalmente se fue por el sendero hasta llegar al Mustang, antes de subir a éste, miró con recelo a las cinco chicas paradas en la puerta, Jungha le tiró un beso. — ¡Te amo!— Gritó ella y cerró la puerta. Sunmi se cruzó de brazos y negó con la cabeza aunque sonreía. Ella había llamado a Hoseok, pues todos los días le pedía información sobre Yoongi y por suerte había mantenido un perfil bajo, aunque, había comenzado a fumar más de lo normal y aunque era una sustancia "leve" a comparación de las otras, no le gustaba la idea tampoco. Sólo había llamado a Hoseok, pero él decidió aparecer y se quedó más de lo esperado. Pero ahora estaban todas y solas, podían poner en marcha su noche de chicas. Necesitaba esto. Como era costumbre, la escuela estaba más tediosa de lo normal, justo como los maestros le habían advertido antes de comenzar el semestre, por suerte, su horario no ocupaba los sábados como antes y tenía tiempo para relajarse a partir del viernes por la tarde. Aunque su término de "relajarse" era irse de fiesta casi siempre, ver una película que la hiciera llorar y beber una buena copa de vino también funcionaba. — ¡Entonces!— La voz de Jungha llamó la atención de todas. Las cinco ya estaban con sus pijamas puestas y en la sala de cine. Sunmi levantó la vista de su celular; hace unos minutos le había mandado un mensaje a Yoongi y como era de esperarse, lo ignoró. No importaba. Ni siquiera tenía esperanza que lo contestara, ella sólo quería que él lo leyera y de alguna manera supiera que estaba presente. Ella creía que una persona dentro del mundo de la adicción se sentía sola, y ella jodidamente estaba con él. Siempre lo estaría. — Iré a la reserva de mi papá por una botella, alguien ponga la película. — ¡Yo lo hago!— Sunmi se estiró por el control remoto de la gran pantalla. Era como una mini pantalla de cine. Ambos padres de Jungha tenían sala de cine en sus casas y ella lo amaba, las chicas lo hacían también. Pero la de su padre era la favorita; mientras la mamá de Jungha tenía equipados asientos de una sala de verdad, su papá había optado por la comodidad y el suelo era alcochonado, había mantas y cojines gigantes por todo el piso, además de sillones puff. — ¿Love, Rosie? — ¡¡Sí!!— Aullaron todas. Hace poco habían descubierto que tenían esa película en común. Jungha entró de nuevo por las cortinas, una botella en una mano, en la otra tenía las cinco copas entre sus dedos. Jinyoung hizo palomitas. Todas tomaron su lugar y sin más, le pusieron play a la película. Estaban listas para beber y llorar. * — ¿Nunca has pensado en correr con tu moto?— Kangmin sacó su cuerpo del capo de su coche, mirando a Jungkook. Jungkook estaba tumbado en el viejo sofá que tenían en el taller, Yoongi sentado del otro extremo. — No.— Fue sincero.— Ni siquiera sé si hay de ese tipo de carreras aquí . — Oh amigo, claro que las hay.— Sonrió, limpiando su manos con la jerga.— Puedo decirle a Hyukjo que te arregle una, si quieres. — No, gracias.— Jungkook agitó sus manos.— Me gusta ir rápido en ella, pero no estoy interesado en ir bajo presión. — Se siente bien.— Comentó Jimin, sentado en el banquillo al lado del tablero con todas las herramientas. Él ya había terminado con el Camaro.— Ya sabes, sentir la adrenalina. Sí, él estaba emocionado por su carrera de mañana. En ese momento, el motor del Mustang rugió por la avenida, los cuatro chicos vieron en dirección a la calle y en un parpadeo, el bronco de Hoseok frenó frente a ellos y el motor murió. El pelinegro salió del auto. — Esto es una mierda, saben.— No saludó, él simplemente fue a las herramientas.— Quiero saber qué es lo que hacen cuando están solas. — ¿Te sacaron a patadas?— Jungkook se burló. Era obvio que se habían desecho de él. Yoongi tragó duro pero se mantuvo firme y sintió envidia por Hoseok. Él viene de estar con Sunmi. Miraba la espalda de su mejor amigo y estaba a nada de preguntarle por la rebelde pelinegra, pero fue fuerte y se llevó ese impulso dándole un trago a su cerveza. — Deberías de dejar de ser tan jodón.— Esta vez Kangmin habló, ahora desde su auto.— Tienen planes de chicas, así como nosotros planes de chicos.— Dijo como si fuera lo más sabio del mundo.— Por cierto, ¿estaba Ryumi? — No.— Hoseok vaciló.— Jungha me comentó que está encerrada en su casa estudiando para un examen. Kangmin asintió. — Está bien, entonces encárgate del jodido Mustang ahora. Así como las chicas habían estado juntas toda la semana y hoy era la última noche, ellos habían decidido reunirse también. Mañana había carreras, así que decidieron ir al taller donde Hoseok y Kangmin trabajaban, pondrían música, beberían cerveza helada e iban a tunear los carros para dejarlos listos. Yoongi era el encargado de la música y a veces se paraba a merodear lo que Hoseok y Kangmin hacían. Los tres, Hoseok, Kangmin y Jimin corrían mañana. Por un momento él quiso hacerlo también, pero tenía años sin hacerlo en el Ride y no estaba seguro. Lo suyo era encargarse de las apuestas junto con Hyukjo, quien por cierto mañana no estaría presente y le dejó toda la tarea a Yoongi. El mayor había estado ocupado con el negocio familiar. — Ya sé que sonaré muy cursi...— Jimin alzó la voz sobre la música.— ya saben que lo soy.— Sonrió con derrota, todos mirándolo.— Pero está de la mierda estar sin mi chica una semana entera. — Lo sé.— Hoseok apretó las herramientas.— Junie a veces tiene ideas grandiosas, otras no. ¡Y no lo soporto! — Bueno, yo he hecho video llamadas con Hyeji...— Jungkook se encogió de hombros.— Algo es algo. — Bola de mandilones.— Escupió Kangmin y se rió de ellos. ¿Ustedes qué saben? Yoongi pensó en la mente. ¿Una semana? Já, principiantes. Él había estado meses separado de Sunmi y el sufrimiento era real; sus amigos la tenían en bandeja de plata, ellos mañana tendrían a sus chicas de vuelta. Yoongi iba a volver solo a su apartamento como siempre. Como ya estaba acostumbrado. Hurgó en el bolsillo de su pantalón y sacó su celular, fue directo a la bandeja de entrada, sonrió al ver que el mensaje diario de Sunmi estaba ahí en primer puesto. Perdón por j***r tanto, pero bueno, tú me enseñaste a ser así. Mensajes así, de ella preguntando si ya había comido, un saludo o simplemente un emoticón estaban uno tras otro y sin respuesta. Sí, soy un jodido cabrón. Y aunque Sunmi siempre le mandaba algo, sus intenciones no eran para volver, ella sólo se preocupaba. Como si fuera su amigo. Yoongi no sabía si eso lo reconfortaba o le atormentaba. El quería ser todo y a la vez nada, pero nunca su amigo. — ¿Por qué sonríes?— Jungkook le preguntó a Yoongi.— Pareces idiota. — Más respeto, mocoso. Kook rió travieso. — Así que...— Hoseok le habló a Yoongi desde su auto, el pelinegro de ojos gatunos lo miró.— ¿Estuviste en prisión, verdad? Yoongi abrió los y ahora estaba expuesto frente a todos. Jung jodido Hoseok. Eso había sucedido hace una semana, la última vez que tuvo contacto con Sunmi recíprocamente. Sonrió de nuevo al recordarlo. Fue una buena batalla, lo intentó pero al final ella ganó y logró mandarlo a casa, de todas maneras, se aseguró que el día siguiente no asistiera a clases y en la noche fue a quedarse con Jungha. — Eso explica el porqué te ves narizón.— Jimin hizo la observación y todos rieron.— ¿Te metiste en una pelea? A pesar de que Yoongi intentó no explicar lo que pasó, sus amigos fueron insistentes y terminó contándoles el mismo cuento del asalto. Por suerte, ellos no veían más allá como Sunmi lo hacía. Estuvieron una hora más hablando de cosas triviales y bromeando, Hoseok y Kangmin casi terminaban con su auto. Entonces Jungkook se puso de pie y estiró su cuerpo. — Me tengo que ir. Todos lo miraron confundidos pues aún era temprano para ser un viernes. — No me digas que ya te vas a dormir.— Hoseok lo fulminó con la mirada. — Eh, no. Aún tengo que ir al bar con Taehyung.— Explicó, yendo a su moto.— Pero antes tengo que ir a darle a Hyeji su beso de buenas noches. — ¡¿Hablas en serio?!— Hoseok salió del auto, Jimin saltó del banquito. Porque como siempre, Jungkook se salía con la suya y justo ahora él iba a ver a su novia. El menor sonrió con victoria. — Muy en serio.— Pasó una pierna sobre el asiento y subió, rápido encendió el motor. Era una moto nueva.— Nos vemos mañana, perdedores. Y Jungkook salió del taller, todos lo vieron alejarse con esa moto genial y lo envidiaron. * La película había acabado y como era de esperarse, todas estaban llorando, sus ojos rojos y las caras hinchadas. Jinyoung estaba remolineándose en el piso, Jungha se empinaba la botella, Sunmi y Hyeji metían puños de palomitas a sus bocas para calmar el llanto, Jiwoo aún miraba los créditos de la película. Todas se habían tomado bastantes copas, excepto una. Ella no había bebido ni una gota. — Y bien, ¿me podrías decir por qué no bebiste?— Jini le preguntó, todos los ojos cayeron sobre Jiwoo.— Tú amas el vino. La mayor se giró y encaró a todas. El resto no esperaba nada, hasta que Jiwoo soltó un gran suspiro y ellas supieron que algo pasaba. — Lo que pasa es que... Ya no puedo beber alcohol. Sunmi juntó sus cejas y ella como el resto supo que algo andaba fuera de lo normal. Jiwoo amaba beber, no precisamente era alcohólica, pero los licores caros eran lo suyo. — Sólo hay una explicación para eso.— Jini lentamente fue parándose.— Te harás monja. Jiwoo rió negando con la cabeza, todas hicieron lo mismo. Eso era imposible. Jiwoo ya había terminado su carrera, en un mes era la graduación e incluso ya había conseguido un buen trabajo. — ¿Entonces?— Jungha ya se estaba desesperando. Sunmi estaba lista para saltar. Jiwoo sonrió. — Estoy embarazada. Y todo se volvió un jodido descontrol. Las chicas de estar en el piso, saltaron cayendo de pie. Jiwoo amaba bromear, esto debe de ser una broma. — ¡Estás jodiendo!— Jini gritó, Jiwoo negó. — ¡Sí que lo estás!— Jungha apoyó, pero estaba fuera de sí.— ¡¿Voy a ser tía?! — Todas lo serán. — ¡No!— Hyeji gritó, no precisamente negándose, sólo no podía creerlo. — ¡¿Qué mierda acabas de decir, Jung Jiwoo?!— Sunmi aún alterada.— Pe-pero... ¿Hyukjo lo sabe? La mayor asintió, sonriendo. Ella no estaba arrepentida por nada. Ni siquiera cerca de estar triste o desanimada. — Necesitamos una buena explicación ahora mismo. Jiwoo les pidió que se calmaran y que tomaran asiento. Ella se puso de pie y les dijo absolutamente todo. Ella lo sabía hace dos semanas y tenía planeado decirle la noticia a todos junto a Hyukjo mañana. No resistió. Todo estaba decidido, era obvio que tendrían al bebé y estaban felices por eso. Desde el momento que ella notó que tenía un retraso, le comentó a Hyukjo, él fue quien la acompañó por una prueba de embarazo y esperó afuera del baño mientras ella la hacía. Entonces la prueba dio positivo, agendaron una cita con el ginecólogo y ahora iban a por todas. Tal vez el hecho de que Hyukjo estaba realmente emocionado y no había mostrado ningún desliz, fue el motivo por el que Jiwoo quiso seguir adelante. Estos últimos días habían estado planeando todo y dejando las cosas claras. Ahora vivían juntos, Hyukjo además de ganar dinero por las apuestas, ahora se estaba encargando en el negocio familiar. Era la distribuidora más importante de uniformes de todo el país, pero fue hasta este año que decidió involucrarse y no le iba nada mal, sus padres estaban felices por su iniciativa. Mientras Jiwoo, que había alargado su carrera para salir con una especialidad de ésta, estaba a nada de graduarse, ella ya tenía empleo y seguiría en él hasta que fuera obligatorio tener incapacidad. Eran jóvenes, él tenía casi 26 y Jiwoo 24, pero sabían que ese momento llegaría y bueno, su hora había llegado. — Estoy sin palabras.— Jini de pronto recordando a la Jiwoo de 21 años que ella conoció. El tiempo había pasado volando.— Pero estoy emocionada, ¡Dios! — Quiero que sepan que estoy feliz, Hyukjo también lo está y ambos estamos mentalmente preparados. Lo único que necesitamos es su apoyo. — Y lo tienen.— Jungha dijo con los ojos brillosos, otra vez queriendo llorar. Sunmi estaba llorando. — ¡Sun, no llores!— Hyeji fue a abrazarla, Sunmi empezó a reír. Jiwoo las abrazó a ambas. — ¿No pudieron esperarse?— Sunmi reprochó sin malas intenciones.— ¡Mi carrera no termina en nueve meses! ¡Yo tengo que traer a ese bebé al mundo!— Alegó y todas empezaron a reír.— Como sea, estaré en el quirófano. — No te preocupes, Sun.— Jini sonrió divertida.— Tú traerás a todos nuestros hijos. Serás nuestra doctora. Se quedaron un rato más fantaseando y haciendo planes a futuro, también empezaron a suponer como sería la reacción de los chicos y por mayoría de votos, todas acordaron que Hoseok sería el más épico. Él se iba a morir. Fueron a la cocina para hacer cena aunque ya era madrugada, un gran banquete pues el vino les había abierto el apetito y aún tenían planeado ver otra película. En el proceso, como estaban en la cocina, reconocieron el sonido de un motor, el cual era nuevo pero comenzaban a familiarizarse con él. Jungkook. Hyeji dejó de preparar la ensalada cesar y salió de la cocina, posteriormente la casa. Las cuatro mayores, corrieron las cortinas de la ventana, teniendo una buena vista de todo el panorama y estaban como tías entrometidas, incluso tenían delantales puestos. Jungkook bajó de la motocicleta, Hyeji corrió hacia él, Kook sonrió y la recibió en sus brazos, rápidamente enganchando sus piernas y Hyeji rodeando la cintura de él con ellas. Se fundieron en un beso. Un beso caliente. — Ellos son los siguientes.— Comentó Jini y todas empezaron a reír. — Son unos conejos.— Dijo Sunmi mientras se alejaba para volver a su guisado. — ¿Conejos?— Jungha y Jiwoo preguntaron. — Sí. Son tiernos y todo, pero les encanta procrear y en gran cantidad. Todos empezaron a reír a carcajadas pues era una muy buena referencia. Vieron por última vez a la pareja de afuera, ahora Jungkook estaba recargado en su nueva Harley negra, Hyeji parada frente a él. Estaban tomados de la mano, moviéndolas de un lado a otro, sonreían y charlaban, probablemente de lo que habían hecho en el día y todas admiraron eso pues era la pareja más pura y sincera que conocían. Hubo un momento en el que todas guardaron silencio y justo en esos segundos un celular sonó por toda la casa. — ¡Es mío!— Sunmi reconoció la melodía de DPR Live haciendo eco por toda la casa. Era casi la 1 A.M. ¿Quién rayos llama? Por un segundo se le cruzó por la cabeza Yoongi. Corrió escaleras arriba; había dejado todas sus cosas en la habitación de Jungha, cuando vio que era un número desconocido se quedó sin aire y rogó por que no fuera la comisaría otra vez. — ¿Hola? — ¿Sunmi? Para ese momento, Sunmi ya merodeaba por el segundo piso y terminó en el balcón principal. Miró a Hyeji y Jungkook besándose otra vez, pero su vista se nubló al reconocer esa voz ronca. Su cuerpo se congeló, sintió gotas de sudor frío en su frente y de no ser porque había apretado el aparato, ya se le hubiera caído. No. No. No. — Hola, hija.
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