MARATON 1 / 7 Mateo Sonreí con solo mirarla, ella estaba inquieta mientras su cola se mantenía parada en la esquina de la cama, su pecho sube y baja impaciente, siempre impaciente, siempre ansiosa, siempre dispuesta para lo que sea que le propusiera. - ¿Qué planeas? - se removió. Pase mi mano desde su muslo hasta su glúteo dónde cachete despacio haciéndola jadear y gemir a la vez, iba a disfrutar esto, ambos lo haríamos. - Muchas cosas nena - mi voz estaba ronca gracias al deseo. - No puedes agitarte - toque su intimidad por encima del jean - Mateo - gimió. - No voy a agitarme cariño - seguí moviendo mi mano - Esto será lento, lo necesitarás así. Me alejé, mis pies recorrieron la habitación hasta llegar a uno de los cajones donde tomé algunas cosas

