Sam Solloce nuevamente mientras mi frente seguía apoyada en su mano, esa que no paraba de sostener desde que llegue, mis ojos ardían y el dolor en mi pecho cada vez se hacia más insoportable, me dolía el cuerpo, el alma y sobre todo parecía que mi corazón se hacia añicos con cada segundo que pasaba. La puerta se abrió provocando que alejara mi rostro, pero no soltaba nuestro agarre, me negaba a dejar su mano libre, porque si él sentía algo, si algo de él permanecía aquí, quería que me sintiera, que supiera que no me iría, no lo dejaría, jamás lo dejaría. - ¿Aún no despierta? – Nathan lo observo con una mueca de dolor. - Está dormido – lo observe – Lo quiero aquí conmigo tío – Hannah apareció a su lado y me observo. - Volverá con nosotros es fuerte – trato de s

