Una sonrisa se hizo presente en mi rostro. Quería a Harry, sí, lo quería y mucho. Nunca antes me hubiera imaginado que llegaría a tener esos sentimientos por él, pero me había ocurrido y ahora no había vuelto atrás. Había caído, como otras tantas lo habían hecho, en las garras del gran Styles. Me levanté de mi asiento impaciente. Tenía que decirle todo esto a Harry antes de que me arrepintiera, debía explicarle todo y sí, probablemente me sentiría bastante estúpida al hacerlo. Salí corriendo de la pizzería en dirección a la casa Styles, cuando me di cuenta de un pequeño detalle. ¿Cómo le diría todo esto a Harry? "Te quiero mucho, simio...". No, qué horror, qué cursilería. Ugh, definitivamente apestaba para esto, podía ser la chica más inteligente de la clase, podía encantarme el romance

