—¿Harold?— fue la palabra exacta que pronunciaron mis labios al verlo allí. ¿Qué hacía allí? ¿Me había seguido hasta el cine? Dudaba mucho que todo hubiera sido por simple coincidencia. Entonces, ¿qué? ¿Me había seguido como un acosador psicópata hasta el cine por aburrición? ¿Era eso? Era lo único que quería saber. —Yo…— titubeó. —Disculpen, pero deben dejar el cine— nos informó un chico que trabajaba en el lugar. Confundida aún por encontrar al simio aquí, salí sin chistar, seguida por Harry y dejando a Álvaro extrañado y solo sentado en la sala. Pero era mejor que se quedara allí, necesitaba aclarar las cosas a solas con el simio idiota. Cuando ya estábamos fuera y alejados unos cuantos metros del cine, decidí que sería un buen momento para hablar. —Harry— lo ll

