En mi anterior relato os conté mi experiencia en una sala oscura de un local swinger, donde descubrí el placer de ser manoseada por varios hombres en la oscuridad. De regreso a casa, no pude dejar de pensar en todo lo sucedido y de alguna forma, me preguntaba si era normal que me dejara llevar de esa forma tan desinhibida. En mis años de casada hubiera sido impensable que hiciera ese tipo de cosas, siempre le había sido fiel a mi marido y nunca hubiera podido llegar a pensar que sería capaz de comportarme de esa forma. No sabría como explicarlo, pero parecía como si le hubiera dado a un interruptor que hubiera activado una parte de mí que ni yo misma conocía y que en esos momentos, ni tan siquiera sabía a donde me llevaría. Mi buena conciencia me decía que no estaba bien, me recordaba

