39. Salimos de El Burgo Ranero escuchando música disco a lo lejos que viene del lado opuesto del pueblo. Se consumirán los últimos momentos de una noche de baile. Notamos que amanece un poco más tarde que en los días anteriores. Continuamos por una pequeña carretera junto a la carretera estatal y solo hay un caminante que nos precede unos cien metros. Un coche enloquece adelantándonos, con música a todo volumen y cuatro pasajeros cantando a todo pulmón; se desvía casi a la altura del otro caminante, pero inmediatamente se las arregla para recuperarse. Pasados unos minutos pasa otro de Crazycar, luego otro y otro. La situación nos preocupa y St y considero con tristeza lo estúpido que es pasar una noche empañada por ríos de alcohol o alguna droga y probablemente sin intercambiar una palabr

