22. Un olor a pintura fresca nos atrae a una habitación cuyas puertas están abiertas a la calle. En el interior hay algunos pintores empeñados en trabajar; les preguntamos dónde comprar pan y uno de ellos, dejando un pincel en el suelo, se nos acerca y nos muestra una tienda cercana. Retrocedamos unos pasos y giremos a la izquierda. En esta tienda hay productos alimenticios y de higiene del hogar. La dueña, una mujer redonda, está al teléfono y tiene el auricular apretado entre una oreja y su hombro y arregla el mostrador con sus manos. En un tono muy alegre, está discutiendo con alguien. Nos saluda con un movimiento de cabeza, sigue hablando y luego de unos momentos nos invita a tomar lo que necesitamos. Debemos. La señora luego interrumpe con el interlocutor y comienza a contar: escrib

