30. Salimos de Villafranca con un poco de lluvia y con sonido de campanas: hoy es Semana Santa; La ascensión de los Montes de Oca acaba de comenzar. Unos trece kilómetros de bosque nos separan de San Juan de Ortega; subiremos hasta unos 1100 metros. El cielo oscuro y el rugido de los truenos en la distancia parecen presagiar una tormenta primaveral. Ahora solo escuchas el susurro de las hojas en el viento y el canto de los cucos. La llovizna se está convirtiendo en lluvia, así que decidimos usar el k-way. Mientras atravesamos estos bosques, nos imaginamos caminando sobre las huellas de los lobos y bandidos que alguna vez vivieron allí y que representaron el terror de los caminantes. De repente, con la mirada al cielo y un tono solemne, siento ganas de gritar: «St, Sttttt. Si esto no es e

