Lauren sabía que para su proyecto de conquistar a Frank, el tiempo no estaba a su favor; debería actuar pronto, porque lo que llevaba en su vientre, no admitía mucha demora si quería lograr el objetivo de asegurarle un padre a su hijo. Con esa idea, se arregló, resaltando sus encantos y se fue al apartamento de Frank —Lauren; que gusto que me visites —le dice Frank, cuando ella llego a su apartamento— pasa, estás en tu casa; si quieres tomar algo, búscalo en el refrigerador, tu eres de confianza. —Gracias Frank. ¿no te importa que te visite a esta hora? —Pregunta ella con una sonrisa— como estoy sin empleo, estaba aburrida en mi casa y pensando en ti quise venir a charlar un rato contigo; pero si tienes algo que hacer, tú me lo dices. —Nada de eso Lauren, por el contrario me alegra tu

