| ALEX | —¿Anne? ¿Puedes venir a mi departamento?— pregunto. —Tengo un problema— Su voz era clara como el cristal en mi oido. —¿Qué es?— —Trajes. Y el papá de mi bebe tratando de intimidarme— —imbéciles. Estare allí en quince minutos. Entonces, ¿Estas embarazada?— —Me enteré ayer— le digo. Podía imaginarme los labios rojos de Anne frunciéndose. —Esta bien, ya me estaba alistando para darte una mierda por no decirme cariño. Sabes que soy material de primera para madrina— Me reí, sintiéndome ya menos nerviosa al saber que mi amiga, que también resulta que es una abogada de primera, estaba en camino para respresentarme. —¿Madrina? Tal vez, menos las maldiciones— —Esa es una parte importante de la educación de un niño— —Si tu lo dices— —Yo lo digo— Una pausa, luego un pitido seguido

