―¿Ya pensaste donde vamos a vivir? ―me preguntó Angie. ―Lo estuve pensando hace un par de días, y, quiero que vivamos aquí. ―¿Por qué? ―Despegó su rostro de mi pecho y fijó sus ojos en mí, auspiciando una de sus constantes súplicas―. No me malinterpretes, pero mi casa está muy cerca de nuestros trabajos, y aunque este lugar es... bonito, no creo que sea adecuado para que vivamos. ¿No crees que sería mucho mejor irnos a mi casa? Es mayor comodidad y podrás estar más tiempo conmigo antes de irte cada mañana a trabajar. ―Tal vez por comodidad sea mejor tú casa, pero éste rancho lo compraron mis padres cuando era un pequeño. Mi padre pasó días enteros arreglando cada detalle y proporcionándole todo el amor que necesitaba. Angie, para mí no son cuatro paredes y un techo, es mi hogar, y cons

