44 Al principio, Raffe se tambalea un poco, siempre al borde del colapso. No puedo distinguir si se tambalea porque se recupera de la cirugía o por la falta de adrenalina después de su desplante. Las cortadas en su cuello y orejas han dejado de sangrar. Se cura prácticamente frente a mis ojos. Debería incrementar su fuerza con cada paso, pero su respiración se siente cargada y desigual. En un punto, se recarga en el pasamanos de la escalera y me jala para abrazarme. Otra explosión agita las escaleras y seguimos nuestro camino. Pasa por encima de un barandal que está tirado en los escalones. Ha sido arrancado de la pared. Los muros en ambos lados tienen grietas, golpes y trozos desmoronados. Finalmente llegamos hasta arriba. Raffe se recarga en la puerta y salimos de un empujón al prim

